Egresó en 2020 del Colegio San Joaquín y entró a estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Católica, sin embargo, al poco andar se dio cuenta que no era lo suyo y, a pesar de la enorme presión que sentía por dejar la carrera, dio el paso y se cambió a Psicología en la misma casa de estudios. Hoy es un destacado alumno de quinto año.
¿Consideras que tu paso por Astoreca influyó en tu desarrollo personal y profesional?
¡Completamente! Creo que las habilidades que se desarrollan como estudiante Astoreca son integrales y contribuyen al éxito personal y profesional. Las exigencias académicas ayudan a desarrollar estrategias de estudio y aprendizaje que permiten lidiar en gran forma con los desafíos que tanto la universidad como del trabajo suponen hoy en día.
Aprendizaje o experiencia clave de tu etapa escolar, ¿cuál y por qué?
El afán de superación como fortaleza del carácter. El mayor aprendizaje que tuve en el colegio fue la motivación constante a superarnos y dar lo mejor de nosotros para avanzar y tener el futuro que imaginábamos. Recuerdo, con mucha emoción, cada una de las veces en que mis profesores destacaron que podíamos llegar tan lejos como quisiéramos.
¿Qué le dirías a un estudiante Astoreca sobre su futuro?
Aprovechar al máximo las oportunidades de aprendizaje y a los profesionales que están a disposición para ayudar a construir el futuro que quieren. Astoreca ha desarrollado un modelo impresionante en sus colegios, tanto académico como socioemocional, y es importante que los alumnos vean y valoren todos los esfuerzos que eso ha significado.
¿Qué mensaje les darías a la Fundación por sus 35 años?
Felicitaciones, porque en 35 años construyeron un modelo de educación que demostró que era posible cambiar la influencia del nivel socioeconómico en la calidad de la educación.